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Ano

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Diagrama del ano y el recto.
1: recto
2: esfínter exterior
3: esfínter interior.

El ano es una abertura del tracto digestivo de un animal, siendo el extremo opuesto a la boca. Su función es controlar la expulsión de las heces, materia no deseada semisólida producida durante la digestión después de que todos los nutrientes se hayan extraído. Dependiendo del tipo de animal, puede ser materia que el animal no puede digerir, tales como huesos, pelos, celulosa, lignina, etc. Algunas materias ingeridas serían tóxicas si se mantienen en el tracto digestivo, lo que generaría la muerte o el exceso de bacterias intestinales que lo habitan en endosimbiosis.

Ese mismo orificio, algunos animales lo usan para excretar los desechos líquidos y sólidos, y para la cópula y la puesta de huevos, por lo que pasa a denominarse cloaca. Está presente en todas las aves, anfibios y reptiles, así como en algunos peces (condrictios).[1] En adelante, este artículo describirá principalmente el ano en el ser humano.

En los seres humanos, el ano es un orificio que se halla en el extremo terminal (inferior) del tubo digestivo, de la misma manera en que la cavidad oral (boca) es el orificio del extremo inicial (superior).

Está constituido por el músculo esfínter voluntario (esfínter externo del ano), recubierto de mucosa, y se trata de una abertura a través de la cual los materiales de desecho de la digestión (heces) salen del cuerpo.

Al orificio anal se le añade por arriba la parte más inferior del recto que precede, y por abajo, la zona cutánea que lo continúa y que lo rodea. Así, en los seres humanos, el ano se convierte en un conducto de unos 15 a 20 milímetros de longitud (canal anal) a través de cual discurren las heces durante la defecación.

Localización y relaciones anatómicas del ano en los humanos[editar · editar código]

El ano en los humanos está situado en la línea media del cuerpo, un poco por detrás de la línea biisquiática. Se abre en el vértice posterior del periné (o perineo), un poco por delante del cóccix (o cóxis) y en el fondo del surco longitudinal que separa las dos nalgas. El ano es más anterior y un poco más superficial en la mujer que en el hombre.

El ano se encuentra relacionado, por los lados, con el músculo esfínter externo, con las fosas isquiorrectales y con los elevadores del ano, por detrás con el rafe anococcígeo y con los fascículos musculares que en él se insertan y por delante con la uretra (en el hombre) o con la vagina (en la mujer).

Límites[editar · editar código]

Hay divergencia de opiniones entre los anatomistas respecto a cuáles son los límites anatómicos del ano, pero en general se consideran los siguientes:

Por arriba
el límite es una línea circular, la línea anorrectal, línea dentada o línea pectínea, irregularmente sinuosa, que pasa por el borde de las válvulas semilunares del recto. En esta línea se separa el recto de la piel, el endodermo del ectodermo.
Por debajo
en el periné, el ano está limitado por la línea anoperineal, difícil de delimitar, a partir de la cual surge el vello del periné. La zona de periné que rodea a la línea anoperineal se llama margen anal.

El «canal anal» es el conducto que se extiende desde la línea dentada hasta la línea anoperineal.

Conformación[editar · editar código]

El ano por fuera tiene forma circular cuando está dilatado, cuando pasan las heces o se introduce un objeto. En reposo tiene forma de hendidura anteroposterior de la que parten de forma radiada cierto número de pliegues, los pliegues radiados del ano, que son pronunciados con la contracción del ano y que se borran completamente cuando se dilata el orificio. La piel que rodea al orificio anal se llama margen del ano, y es un tipo de piel más delgada, más colorada, constantemente húmeda y sin vello. Los pelos aparecen a partir de la línea anoperineal.

Constitución anatómica[editar · editar código]

El conducto anal está formado por un aparato muscular y por piel modificada.

Aparato muscular
formado por fibras lisas circulares dispuestas por fuera de la mucosa y que forman el esfínter interno del ano, por fibras musculares estriadas circulares que forman el esfínter externo del ano. Otros músculos relacionados con el ano son: el músculo retractor del ano, el músculo rectouretral y el músculo elevador del ano.
Revestimiento cutáneo
cubierto por piel modificada, más delgada, menos rica en papilas y que carece por completo de pelos y de glándulas. El canal anal está recubierto por un epitelio escamoso no queratinizado. Por encima del límite superior del canal anal (línea pectínea) existe una zona de transición en el recto de unos 6 a 12 mm, en la que el epitelio escamoso pasa a ser epitelio cilíndrico columnar de una forma progresiva.

Vasos y nervios[editar · editar código]

La circulación y la inervación del ano se confunden con la del recto y con las del periné, proporcionadas principalmente por los nervios anales inferiores y por otras ramas del nervio pudendo, como ciertas fibras del nervio perineal. Las arterias del ano proceden en su mayoría de la arteria hemorroidal inferior, rama de la arteria pudenda interna. Los vasos linfáticos desembocan tanto en los ganglios hipogástricos como en los ilíacos externos y en los ganglios linfáticos inguinales.

Vello perianal[editar · editar código]

En el área anal, los vellos aparecen a partir de la línea anoperineal; generalmente están más desarrollados en el hombre que en la mujer. En los humanos, durante la pubertad y la adolescencia aumentan los niveles de andrógenos (hormonas sexuales masculinas). Los folículos de vello responden a dicho aumento, principalmente al de la testosterona y sus derivados, lo que provoca el crecimiento del vello androgénico en el cuerpo, siendo alrededor del ano donde comienza a aparecer un tipo de este vello denominado vello púbico, el cual irá cubriendo el área genital y púbica. En algunos grupos étnicos, el vello perianal es menos común.

Aroma perianal[editar · editar código]

La piel contiene dos tipos de glándulas sudoríparas: ecrinas y apócrinas. Sus secreciones pueden causar olor corporal. Las glándulas ecrinas, que se encuentran en grandes cantidades por todo el cuerpo, segregan un líquido acuoso, la conocida transpiración. Las apócrinas, en cambio, están distribuidas selectivamente en axilas, pezones, ingle y región perianal; estas glándulas generan el olor humano. Dado que alrededor del ano tenemos gran cantidad de ellas, siempre emanan sus olores característicos.

Defecación[editar · editar código]

Más información sobre este tema en Defecación
El bidé es un recipiente empleado para realizar la limpieza con agua corriente del ano, luego del proceso de la defecación; así como también los órganos genitales externos.
El papel higiénico es empleado específicamente para realizar la limpieza del ano luego del proceso de la defecación.

Proceso[editar · editar código]

La función del ano es ser el orificio de expulsión de las heces del organismo mediante la defecación. El músculo elevador del ano produce un ángulo de 90° entre el recto y el ano lo cual produce el cierre al paso de las heces, de un modo similar al doblado de una manguera. En el proceso de la defecación se incrementa la presión intra-rectal, que llena de heces el recto, aumentado por las contracciones de los músculos del piso pélvico y abdominal. Un músculo involuntario, el esfínter anal interno, junto con el externo, responden a la presión mediante la relajación, permitiendo así que las heces puedan entrar en el canal anal. Antes de defecar, el relajamiento de ambos esfínteres anales junto con el músculo elevador del ano produce que el ángulo entre el recto y ano pase a 15°, lo que permite la evacuación de las heces. Olas peristálticas empujan las heces hacia el ano. Finalmente, el músculo elevador del ano tira del ano mientras las heces continúan saliendo.

Uso sexual[editar · editar código]

Más información sobre este tema en Coito

El ano es considerado también como órgano sexual, pues es una zona erógena y por lo tanto excitable, ya que contiene muchas terminaciones nerviosas que pueden ser estimuladas, produciendo sensaciones placenteras tanto en varones como en mujeres.[2] En el varón, la penetración anal produce una sensación de placer por estimulación indirecta de la próstata (órgano genitourinario masculino).

Sin embargo, también puede ser doloroso, en ocasiones de forma extrema, y su origen puede ser psicosomático o debido a falta de dilatación y preparación previa, u alguna fisura o herida que provoque dolor.

Es imprescindible, sin embargo, usar lubricantes, ya que la zona no posee lubricación propia. Para introducir un pene humano o un consolador de proporciones similares, es necesario usar una técnica de dilatación progresiva para ir logrando una dilatación cómoda del esfínter antes de penetrarlo. Las prácticas sexuales que involucran el ano son la masturbación anal, el anilingus, el masaje prostático y el coito anal, entre otras. En el coito, el contacto entre las mucosas del ano y del pene es intenso, por lo que se recomienda el uso de preservativo; de lo contrario, no se considera sexo seguro, sobre todo por la posibilidad de la transmisión de infecciones de transmisión sexual (el VIH-Sida, principalmente).

Patologías del ano[editar · editar código]

El sexo anal y las infecciones transmisibles[editar · editar código]

El coito anal sin el uso del condón es una práctica relacionada con la infección tanto del VIH como de otras muchas infecciones de transmisión sexual y otras infecciones virales, como el virus del papiloma humano (VPH), todos los tipos de hepatitis, los herpes genitales y otras de origen bacteriano, como la gonorrea y la sífilis, incluso en caso de que no haya eyaculación. Todo esto se debe a la gran frecuencia con que se producen heridas y microheridas en esta zona del cuerpo durante la penetración, al no ser un órgano adaptado específicamente para ello.

Las posibles enfermedades transmisibles en un acto sexual anal con una persona infectada, sin protección, son:

Sexo anal (insertivo)
Sexo anal (receptivo)
  • Riesgos conocidos:
    • Clamidia
    • Ladillas
    • Sarna
    • Gonorrea
    • Hepatitis B
    • Herpes
    • VIH
    • HPV
    • Sífilis
  • Posibles riesgos:
    • Hepatitis C
Anilingus

Galería de imágenes[editar · editar código]

Referencias[editar · editar código]

  1. Romer, Alfred Sherwood; Parsons, Thomas S. (1977). The Vertebrate Body. Philadelphia, PA: Holt-Saunders International. pp. 396-399. ISBN 0-03-910284-X.
  2. Anal sex- Netdoctor.co.uk