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Género gramatical

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Se llama género a una característica gramatical de los sustantivos, artículos, adjetivos, participios y pronombres que los clasifica en dos grupos: masculino y femenino. Carecen de género los adverbios y los verbos (salvo los participios) y cierto número de partículas tienen género neutro.

  • El género de las palabras de cosas es el que el uso les ha asignado (a menudo heredado del latín).
  • El género de las palabras de personas es a menudo, aunque no siempre, el que corresponde a su sexo, en especial cuando se alude al origen (el alemán, la alemana) o la ocupación (el frutero, la frutera).
  • El género de las palabras de animales es, a menudo, independiente del sexo y es el que el uso les ha asignado.

La denominación de palabra común (en cuanto al género) se aplica a las que aluden a personas y que tienen una única forma para ambos géneros (el atleta, la atleta), mientras que la de palabra ambigua (en cuanto al género) alude a las de cosas y conceptos que se pueden usar en ambos géneros (el mar, la mar). En rigor no se trata de otros dos géneros, sino que aluden a la propiedad que tienen ciertas palabras de poderse usar tanto como masculinas como femeninas, por lo que hoy ya apenas se usan las denominaciones, habituales antaño, de género común y género ambiguo.

Antiguamente se incluía un género más, el epiceno, pero en la actualidad se prefiere hablar de sustantivos epicenos, pues en realidad son palabras que o bien son masculinas o bien son femeninas (o incluso en algún caso comunes).

Género según la terminación o significado[editar · editar código]

Género masculino[editar · editar código]

Son palabras masculinas:

  • La mayoría de las palabras que terminan en -o. También tienen género masculino otras palabras que terminan en otras letras, como a, e.
  • Los ríos, montes, volcanes, istmos, canales: el Nilo, el Amazonas, el Himalaya, el Aneto, el Etna.
  • Los ciclones, incluyendo huracanes, tifones y tormentas tropicales: el Gustav, el Hanna.
  • Los meses y los días de la semana: Fue un agosto muy frío, el florido y hermoso mayo.
  • La mayoría de los vientos (salvo brisa y tramontana).
  • Las notas musicales: el la, el fa bemol.
  • Los aumentativos en -on aplicados a cosas, aunque deriven de palabra femenina: el mesón, el notición.
  • Las revistas (en España): el Semana, el Clara, el Investigación y ciencia.
  • Los nombres de los puntos cardinales: el norte, el sur, el este, orto u oriente, el oeste, ocaso o poniente.
  • Los números: el tres, el cinco, el 93.

Género femenino[editar · editar código]

Son palabras femeninas:

  • La mayoría de las palabras que terminan en a. También tienen género femenino otras palabras que terminan en otras letras, como o, e.
  • Las letras: la hache, la o.
  • Las palabras terminadas en -dad, -tad, -ción, -sión: la libertad, la lección, la ciudad, etc. (salvo derivados aumentativos, como el notición, y algún caso excepcional).

Hay nombres terminados en a que son, ya masculinos, ya femeninos, según la acepción en que se usan. Barba, por ejemplo, es femenino cuando significa la parte del cuerpo humano así llamada; y es masculino cuando denota al actor que representa papeles de anciano. Cura, sacerdote, es masculino, y femenino en las demás acepciones. Cometa es masculino como cuerpo celeste, y femenino como juguete de muchachos. Crisma, en estilo grave es masculino, y femenino en el vulgar.

Género según el sexo de personas[editar · editar código]

En el género en función del sexo pueden darse tres casos.

Del tipo abogado/abogada: dos géneros, dos formas[editar · editar código]

Es el caso más frecuente en adjetivos y es bastante frecuente en sustantivos (cada vez más).

Las formas femenina y masculina se relacionan por la terminación:

Masculino Femenino Ejemplos
-o -a el abogado, la abogada
-e -a el dependiente, la dependienta
consonante consonante + -a el capitán, la capitana; el andaluz, la andaluza
Masculino Femenino Ejemplos
-o -esa el vampiro, la vampiresa [mujer fatal] (o: la vampira [codiciosa]); el diablo, la diablesa (o: la diabla)
-e -esa el alcalde, la alcaldesa; el conde, la condesa; el duque, la duquesa; el tigre, la tigresa; el jeque, la jequesa
consonante consonante + -esa el abad, la abadesa; el barón, la baronesa; el cónsul, la consulesa (o: la cónsul); el juglar, la juglaresa
Masculino Femenino Ejemplos
-o -isa el diácono, la diaconisa
-e -isa el sacerdote, la sacerdotisa
-a -isa el poeta, la poetisa (o: la poeta); el profeta, la profetisa; el papa, la papisa
consonante consonante + -isa el histrión, la histrionisa
Masculino Femenino Ejemplos
-o -ina el gallo, la gallina
-e -ina el héroe, la heroína
-y -ina el rey, la reina; el virrey, la virreina
-ina el jabalí, la jabalina
consonante
consonante + -ina
el zar, la zarina
Masculino Femenino Ejemplos
-tor -triz motor, motriz (o: motora); el actor, la actriz [intérprete] (o: actora [demandante, participante])

Los heterónimos son pares en que cambia el lexema:

  • en su terminación: emperador, emperatriz; doncel, doncella; príncipe, princesa;
  • totalmente: padre, madre; yerno, nuera; fray, sor; caballero, dama; varón, hembra; toro, vaca; caballo, yegua.

Del tipo periodista: dos géneros, una forma[editar · editar código]

Una palabra funciona en una única forma como femenina o masculina en función del sexo (se le llama común en cuanto al género):

Masculino Femenino Ejemplos
-a -a el/la periodista
-e -e el/la vidente
-i -i el/la marroquí
-o -o el/la contralto
-u -u el/la gurú
La testigo fue muy clara en su relato.
El testigo fue muy claro en su relato.

A menudo, las palabras de este grupo acaban pasando al anterior, sobre todo si acaban en -o. Por ejemplo, socio era de género común hace un siglo (el socio, la socio), pero hoy tiene dos formas (el socio, la socia). En cambio, es insólito que en el par -a/-a la forma masculina acabe adoptando la forma -o; un caso excepcional es el modisto, a partir de el modista.

Del tipo persona: un género, una forma[editar · editar código]

La palabra es gramaticalmente femenina o masculina siempre, con independencia del sexo (son los nombres epicenos). Aunque, en cuentos, no es raro flexionar en género los animales personificados: Plantilla:Ejemplo

Esta categoría suele originar errores de concordancia: Plantilla:Ejemplo También se incluyen en este caso las palabras que se aplican a alguien de modo figurado: tesoro, corazón, estrella, maravilla, encanto.

Ella es el mayor tesoro de mi vida.
Su novia es un encanto.
James Stewart fue una gran estrella.
El nuevo jardinero es una joya.

Con sentido figurado, se dice «Esa mujer es un demonio», pero para aludir a la criatura con atributos femeninos es posible «la demonio».

Sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica[editar · editar código]

Los artículos femeninos la y una toman a menudo (aunque no siempre) la forma el y un respectivamente cuando se anteponen a sustantivos femeninos que comienzan por /a/ tónica (gráficamente a- o ha-); así, decimos el águila, el aula o el hacha.

Sin embargo, estas palabras siguen siendo de género femenino, por lo que todos los demás determinantes y palabras relacionadas con ellas deben escribirse siempre en femenino

La principal arma de Indiana Jones es el látigo

Además, si la y una no se encuentran inmediatamente antes de esas palabras, sino que hay otras en medio, siguen obligatoriamente en su forma normal:

Me bebí toda la fresca agua del vaso

Descripción lingüística[editar · editar código]

El género gramatical es un sistema de clasificación nominal que poseen algunas lenguas en que los elementos nominales de las lenguas son clasificados dentro de un número finito de clases, para las cuales generalmente hay reglas de concordancia.

En las lenguas indoeuropeas típicamente el número de géneros varía entre dos y tres, normalmente masculino, femenino o neutro, de manera que concierta con una determinada flexión. En lenguas como las bantúes el número de clases nominales supera la decena.

El género es una propiedad lingüística en un idioma y no expresa a priori el sexo biológico, aunque en un cierto número de lenguas, entre ellas el español, uno o varios géneros se usen mayoritariamente para uno de los sexos biológicos.

El género en castellano[editar · editar código]

En castellano es una discriminación formal que posee capacidades contrastivas diversas. El sustantivo, el adjetivo y el artículo (así como algunos pronombres) llevan marcas de género. Sirve para establecer concordancia entre un adjetivo y el sustantivo al que califica y entre un artículo y el sustantivo al que actualiza. La concordancia es algo más flexible cuando se trata de sujeto y atributo.

El género masculino es la forma no marcada o inclusiva: si digo «los alumnos de esta clase», me refiero a alumnos de sexo masculino y femenino; el género gramatical femenino es la forma marcada y por tanto resulta exclusiva o excluyente: si digo «las alumnas de esta clase», no me refiero también a los de sexo masculino, sino solamente a los de sexo femenino.

De ahí que se pueda considerar que en castellano un sustantivo puede estar marcado [+femenino], mientras que la ausencia de la marca femenina, [-femenina], es el masculino. Este último no está marcado para el femenino pero aun así puede incluir elementos femeninos. Indica generalmente, cuando se refiere a seres animados, sexo masculino o femenino, entre otras nociones.

Existe además el género neutro en los artículos (lo que sirve para sustantivar adjetivos y señalar conceptos abstractos: lo profundo, lo externo), los pronombres personales en tercera persona del singular (ello, lo), los demostrativos (esto, eso, aquello), algunos pronombres indefinidos (algo, nada) y los adverbios cuantificadores (cuanto, cuánto, tanto). Los adjetivos con ellos deben concordarse en masculino singular, dado que no tienen marcas específicas para el género neutro.

Entre las otras capacidades contrastivas del género gramatical español figuran las siguientes:

Masculino Femenino
pequeño (anillo, cubo) grande (anilla, cuba)
humano (cosechador, impresor) cosa (cosechadora, impresora)
elogioso (pollo, gato) despectivo (gallina, gata)
individual (leño) colectivo (leña)

Oposiciones como la que da valor despectivo al femenino tienen una larga tradición, pero van cayendo en desuso y han sido cuestionadas por quienes las consideran.