

Crea una cuenta ahora • Haznos una donación
Vehículo autónomo

Un vehículo autónomo (también denominado coche autónomo o coche sin conductor, es decir, que funciona por sí mismo) es un vehículo capaz de realizar determinadas tareas por sí solo, sin la ayuda de un conductor humano.[1]
El coche utiliza sensores para analizar su entorno y no necesita la ayuda de una persona para llevar a cabo ciertas tareas.
Estas tareas suelen incluir aparcar el coche, conducir manteniéndose en el mismo carril en una autopista o circular a una velocidad predefinida. En lugares públicos, algunos autobuses han sido programados para recorrer una ruta determinada.
A partir de 2021, los coches autónomos se han utilizado cada vez más en entornos controlados. Un ejemplo de ello podrían ser los autobuses que trasladan a los pasajeros entre las terminales del aeropuerto.

Tecnología[editar · editar código]
Las tecnologías más habituales de los vehículos autónomos son el radar, lidar, cámaras digitales, aprendizaje automático, GPS e IMU.
- Las cámaras permiten detectar objetos, señales de tráfico y otros vehículos, mejorando la seguridad y la visibilidad. Por ejemplo, algunos vehículos de Tesla utilizan ocho cámaras distribuidas alrededor del coche para obtener una visión amplia y detectar lo que ocurre en su entorno.
- El lidar: utiliza ondas de luz para medir la distancia hasta los objetos calculando el tiempo que tarda la luz en regresar.
- El radar: utiliza ondas de radio para detectar objetos y medir su distancia y velocidad.
- Combinación de tecnologías: el lidar y el radar proporcionan información precisa sobre la posición, mientras que las cámaras identifican objetos. Juntos aumentan la seguridad de los vehículos autónomos y ayudan a reducir accidentes.
- El Aprendizaje automático: tecnologías como el aprendizaje profundo permiten a los vehículos autónomos reconocer peatones, carriles, vehículos y otros objetos con mayor precisión.
- El aprendizaje por refuerzo: ayuda al vehículo a aprender mediante ensayo y error cómo evitar obstáculos y circular de forma segura.
- Los mapas de alta definición: permiten localizar con precisión el vehículo y obtener información sobre zonas de la carretera que las cámaras no pueden ver.
- Estas tecnologías mejoran la navegación, la seguridad y el rendimiento de los vehículos autónomos.
Cuestiones éticas[editar · editar código]
Los coches autónomos plantean dudas éticas sobre cómo deben actuar ante situaciones peligrosas. Algunas cuestiones son:
- ¿Puede una máquina interpretar correctamente una situación y distinguir personas u objetos?
- ¿Debe decidir qué hacer basándose en el número de posibles víctimas?
- Si debe hacerlo, ¿qué criterios deberían tenerse en cuenta, como la edad de las personas?
Estas cuestiones forman parte del conocido «dilema del tranvía».
Cuestiones legales[editar · editar código]
La legislación de muchos países todavía exige un conductor en los vehículos autónomos, y los autobuses autónomos pueden necesitar permisos especiales.
En caso de accidente, puede ser difícil determinar quién es responsable, ya que estos vehículos dependen de sensores y programas informáticos que toman decisiones por sí mismos.