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Teorías de la conspiración masónicas

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Las teorías de la conspiración masónicas son explicaciones que atribuyen a la francmasonería una influencia secreta y decisiva sobre acontecimientos políticos, religiosos, sociales o culturales. Existen desde finales del siglo XVIII y han adoptado formas muy diferentes según la época y el lugar. Algunas presentan a la masonería como una organización que controla gobiernos; otras la relacionan con movimientos religiosos, sociedades secretas, revoluciones o incluso con determinados crímenes.[1]

Estas teorías suelen partir de la idea de que la masonería posee estructuras ocultas que dirigen a sus miembros y actúan por encima de las instituciones públicas. También han interpretado determinados símbolos, monumentos o acontecimientos históricos como pruebas de una supuesta intervención masónica. Sin embargo, que una teoría atribuya un acontecimiento a la masonería no significa que esa interpretación esté demostrada históricamente. La historiografía ha distinguido entre la participación real de masones en determinados procesos políticos y la hipótesis de que la masonería, como organización, los dirigiera de forma centralizada.[2]

Infiltración y sociedades secretas[editar · editar código]

Francia católica atacada por la judeo-masonería, dibujo de Achille Lemot para el periódico Le Pèlerin, 12 de octubre de 1902.

Una de las ideas más habituales sostiene que los masones habrían infiltrado otras organizaciones, especialmente instituciones religiosas y grupos políticos. Algunas obras han acusado a miembros de la Iglesia Católica de pertenecer secretamente a la masonería y han presentado a determinados papas y cardenales como masones encubiertos. También se han formulado afirmaciones parecidas sobre los Testigos de Jehová y otras organizaciones religiosas o esotéricas. En varios casos, las pruebas citadas son discutidas o no han sido confirmadas por investigaciones independientes.

La oposición entre la Iglesia Católica y la masonería contribuyó históricamente a la aparición y difusión de este tipo de representaciones. En la encíclica Humanum genus (1884), León XIII presentó a la masonería como una organización contraria a la Iglesia y vinculó su actividad con una concepción del mundo que consideraba incompatible con la doctrina católica.[3] La historiografía ha estudiado este enfrentamiento como un conflicto ideológico, político y religioso de larga duración.[4]

Otra variante sostiene que existiría una organización secreta dentro de la propia masonería. Según esta interpretación, la mayoría de los masones desconocería los verdaderos objetivos de un pequeño grupo situado en los niveles superiores de la organización. Esta idea se ha relacionado con determinadas interpretaciones de los altos grados masónicos y con escritos de autores que distinguían entre una masonería visible y otra supuestamente oculta. La existencia de estructuras jerárquicas y de diferentes grados dentro de la masonería ha sido real, pero ello no constituye por sí mismo evidencia de la existencia de una dirección secreta mundial con los objetivos atribuidos por las teorías conspirativas.[5]

Conspiraciones políticas y religiosas[editar · editar código]

El lema Novus ordo seclorum o «Nuevo orden de los siglos» aparece en el reverso del Gran Sello de los Estados Unidos, e igualmente se encuentra en el reverso de los billetes de un dólar estadounidenses.

Las teorías masónicas también han atribuido a la francmasonería un proyecto político internacional. Una de las versiones más conocidas es la que la relaciona con el llamado Nuevo Orden Mundial, presentado como un supuesto sistema de poder destinado a concentrar el control político y económico del mundo. Este tipo de relatos pertenece al repertorio contemporáneo de las teorías conspirativas, en el que masones, Illuminati, judíos y otras supuestas sociedades secretas aparecen frecuentemente como agentes de una conspiración mundial.[6]

Otras teorías han utilizado acontecimientos reales, como el escándalo de la logia Propaganda Due en Italia, para sostener afirmaciones mucho más amplias sobre la influencia mundial de la masonería. La logia P2 existió realmente y estuvo implicada en una importante crisis política italiana; sin embargo, la existencia de una organización masónica clandestina concreta no demuestra las afirmaciones más generales acerca de una conspiración masónica mundial.[7]

En el ámbito religioso surgieron acusaciones según las cuales la masonería tendría objetivos anticristianos o estaría relacionada con prácticas ocultistas y satánicas. Estas ideas fueron impulsadas, entre otros factores, por campañas polémicas como el fraude de Léo Taxil en el siglo XIX. Taxil difundió durante años relatos sobre supuestas prácticas satánicas de la masonería y finalmente reconoció públicamente en 1897 que buena parte de sus revelaciones habían sido inventadas.[8]

También aparecieron teorías sobre una supuesta conspiración «judeo-masónica» y, posteriormente, sobre una alianza «judeo-masónico-comunista», que mezclaron prejuicios antimasónicos con otras formas de propaganda política y antisemita. La asociación entre masonería, judaísmo y conspiración mundial fue incorporada posteriormente a distintos discursos políticos y propagandísticos, especialmente en contextos contrarrevolucionarios y antisemitas.[9]

La masonería y los acontecimientos históricos[editar · editar código]

Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 con el símbolo del "Ojo que todo lo ve".

Numerosas teorías han intentado explicar grandes acontecimientos históricos como resultado de planes masónicos. Entre ellos aparecen la Revolución francesa, las revoluciones europeas de 1848 y las guerras de independencia de Hispanoamérica. La atribución de la Revolución francesa a un complot masónico fue difundida especialmente desde finales del siglo XVIII por autores contrarrevolucionarios como Augustin Barruel. La historiografía posterior ha distinguido entre la influencia intelectual y social que pudieron ejercer las logias y la inexistencia de pruebas que permitan considerar la Revolución francesa como el resultado de un plan masónico centralizado.[10]

En México, por ejemplo, la rivalidad entre las logias de rito escocés y de rito yorkino estuvo relacionada con las divisiones políticas entre grupos conservadores y liberales, lo que posteriormente favoreció interpretaciones que presentaban a las logias como instrumentos de luchas políticas. La investigación histórica ha mostrado que las obediencias yorkinas utilizaron efectivamente estructuras masónicas para obtener apoyo político, orientar resultados electorales y legitimar el acceso de sus miembros a cargos públicos durante la década de 1820.[11] Esto permite distinguir entre la utilización política de determinadas organizaciones masónicas y la afirmación, mucho más amplia, de que la masonería controlara de forma general la política mexicana.[12]

En otros países hispanoamericanos se ha relacionado a la masonería con sociedades y dirigentes vinculados a los movimientos independentistas. También se le han atribuido influencias en conflictos posteriores, como la Guerra de Reforma mexicana, las guerras mundiales o la Guerra Cristera. En el caso mexicano, algunas narraciones de carácter apologético atribuyeron a la masonería una influencia generalizada sobre los acontecimientos políticos y religiosos; la historiografía posterior ha señalado el carácter simplificador de este tipo de explicaciones.[13]

En Oriente Medio, algunas teorías han llegado a afirmar que la masonería británica estuvo detrás de la creación de los Hermanos Musulmanes. Este tipo de afirmaciones forma parte de interpretaciones conspirativas que intentan explicar procesos políticos complejos mediante la actuación de sociedades secretas o redes ocultas.

Crímenes y asesinatos atribuidos a masones[editar · editar código]

Otra categoría está formada por las teorías que atribuyen asesinatos y otros crímenes a la masonería. Entre los casos mencionados se encuentran la muerte del rey Gustavo III de Suecia, la matanza de frailes de Madrid de 1834 y los asesinatos de diversas figuras políticas. También se han relacionado con la masonería acontecimientos mucho más conocidos, como el atentado de Sarajevo, el asesinato de José Calvo Sotelo o la muerte de determinados dirigentes hispanoamericanos.

Algunas versiones llegan todavía más lejos y hablan de crímenes rituales masónicos. En ellas aparecen acontecimientos tan diversos como la ejecución de Luis XVI, los crímenes atribuidos a Jack el Destripador, el asesinato de John F. Kennedy o los atentados del 11 de septiembre de 2001. Estas afirmaciones forman parte del conjunto de teorías conspirativas descritas por el artículo y no deben confundirse con hechos históricos establecidos.

Símbolos, monumentos y cultura popular[editar · editar código]

La interpretación conspirativa también se ha extendido a símbolos y lugares. El compás y la escuadra, el llamado «Ojo que todo lo ve», determinados números y otros elementos arquitectónicos han sido considerados por algunos autores como señales de una presencia masónica oculta. Monumentos, calles y edificios de ciudades como Barcelona, Quito, Bruselas, París o Washington D. C. han sido objeto de este tipo de interpretaciones.

Un caso especialmente famoso es el aeropuerto de Denver, al que algunas teorías atribuyen conexiones con un supuesto proyecto masónico mundial. Estas interpretaciones forman parte de un fenómeno más amplio por el que elementos arquitectónicos, inscripciones o símbolos son reinterpretados fuera de su contexto histórico para convertirlos en supuestas pruebas de una conspiración.

Finalmente, las teorías sobre la masonería han tenido una presencia importante en la cultura popular. Libros, películas, novelas y otros medios han utilizado la imagen de una organización poderosa y secreta que manipula acontecimientos desde las sombras. Esta representación ha contribuido a mantener y transformar antiguos relatos conspirativos, mezclándolos con ideas sobre los Illuminati, sociedades ocultas, el ocultismo y el Nuevo Orden Mundial. La persistencia de estas imágenes puede entenderse también a partir de la larga tradición de literatura antimasónica y de relatos sobre conspiraciones revolucionarias desarrollada desde finales del siglo XVIII.[14]

Referencias[editar · editar código]

  1. Museo Virtual de Historia de la Masonería. «El mito de la conspiración masónica en el siglo XVIII» (en es). Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
  2. Ferrer Benimeli, José Antonio (1990). Masonería, revolución y reacción. : Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert; Diputación Provincial de Alicante.ISBN 84-404-7606-X.
  3. León XIII (20 de abril de 1884). «Humanum genus» (en es). Santa Sede.
  4. Ferrer Benimeli, José Antonio (1976-1977). Masonería, Iglesia e Ilustración: un conflicto ideológico-político-religioso. : Fundación Universitaria Española.ISBN 84-7392-087-2.
  5. Ferrer Benimeli, José Antonio (1976-1977). Masonería, Iglesia e Ilustración: un conflicto ideológico-político-religioso. : Fundación Universitaria Española.
  6. Tolentino, Adrián.La teoría de conspiración anticomunista de un jesuita mexicano intransigente (1950).Signos Históricos.2022.pp. 460-504.Consulta en línea.
  7. Senato della Repubblica Italiana. «Relazione della Commissione parlamentare d'inchiesta sulla loggia massonica P2» (en it).
  8. «Fraude de Taxil» (en es).
  9. Museo Virtual de Historia de la Masonería. «El mito de la conspiración masónica en el siglo XVIII» (en es). Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
  10. Museo Virtual de Historia de la Masonería. «Masonería y Revolución Francesa: mito y realidad» (en es). Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
  11. Vázquez Semadeni, María Eugenia.Las obediencias masónicas del rito de York como centros de acción política, México, 1825-1830.LiminaR. Estudios Sociales y Humanísticos.2009.pp. 41-55.Consulta en línea.
  12. Guzmán Pérez, Moises.El origen y protagonismo de la masonería en Michoacán, 1821-1831.Relaciones. Estudios de Historia y Sociedad.2015.Consulta en línea.
  13. González Morfín, Juan.La historiografía de la guerra cristera dentro de una historia oficial católica.Revista de Historia de América.2024.pp. 155-187.Consulta en línea.
  14. Ferrer Benimeli, José Antonio (1990). Masonería, revolución y reacción. : Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert; Diputación Provincial de Alicante.ISBN 84-404-7606-X.