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Corazón

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Corazón
Human heart (scheme) * Corazón humano (esquema).svg
Esquema de un corazón humano.
Las cavidades están representadas en color rojo; las arterias aorta y pulmonares, en rosa; las venas cavas y pulmonares, en naranja; y las válvulas, en blanco.

Cavidades:
       1.- Aurícula derecha
       2.- Aurícula izquierda
       3.- Ventrículo derecho
       4.- Ventrículo izquierdo
Arterias:
       5.- Arteria aorta
       6.- Arterias pulmonares
Venas:
       7.- Vena cava superior
       8.- Vena cava inferior
       9.- Venas pulmonares
Válvulas:
      10.- Válvula tricúspide
      11.- Válvula bicúspide o mitral
      12.- Válvula pulmonar
      13.- Válvula aórtica
Artículo destacado

El corazón es el órgano principal del sistema circulatorio. Su función es propulsar la sangre a todo el cuerpo. Situado en el mediastino, está constituido por cuatro cavidades —dos aurículas en la región superior y dos ventrículos en la inferior—, las arterias aorta y pulmonar, las venas cavas inferior y superior, las válvulas bicúspide, tricúspide, aórtica y pulmonar, y tres capas protectoras: el pericardio, el miocardio y el endocardio.

Un grueso tabique que separa las zonas derecha e izquierda impide que la sangre pase directamente de un lado al otro. Para arribar al lugar del que partió, el flujo sanguíneo debe recorrer el circuito general y el circuito pulmonar. En el general, la sangre, rica en oxígeno, es enviada desde el ventrículo izquierdo hacia la arteria aorta y desde allí es transportada a todo el cuerpo por otras arterias y capilares. Vuelve por las venas cavas con abundancia de desechos hasta la auricula derecha. En cambio, en el circuito pulmonar, la sangre, cargada de impurezas y dióxido de carbono, es conducida desde el ventrículo izquierdo a las arterias pulmonares por las que llega a los pulmones, es oxigenada por esos órganos y emprende su retorno hasta la aurícula izquierda.

Al impulsar la corriente sanguínea se contrae, y cuando la recibe, se dilata. Estos movimientos son la sístole y la diástole y su conjunto es denominado ciclo cardíaco o latido. En él son fundamentales los movimientos de las válvulas cardiacas para permitir o impedir el paso de la sangre. En condiciones normales, la frecuencia cardíaca de los seres humanos varía entre sesenta y siete y setenta y cuatro latidos por minuto. Los latidos pueden percibirse al colocar la mano en la zona izquierda del pecho, o al presionar levemente otros sectores como la yema de los dedos o la sien.

Hasta los siglos XV y XVI se sostuvo que la sangre circulaba libremente por el cuerpo. Los hallazgos de Andreas Vesalius, William Harwey, Miguel Servet y Marcello Malpighi permitieron describir correctamente la circulación de la sangre y la independencia entre las venas y las arterias. El descubrimiento de los capilares fue capital para entender el lugar en que la sangre dejaba de alejarse del corazón para comenzar su acercamiento. A principios del siglo XX Alexis Carrel introdujo importantes avances y en 1967 Christiaan Barnard realizó el primer trasplante.

Las aves y los mamíferos, incluído el ser humano, son los únicos dotados de circulación doble y completa, en la que la sangre pura no se mezcla con la impura. Los anfibios, en cambio, al disponer de un solo ventrículo, la sangre oxigenada se combina con la que contiene dióxido de carbono e impurezas. En algunos reptiles, como los cocodrilos, a pesar de que las regiones derecha e izquierda están perfectamente aisladas, la sangre se mezcla fuera del corazón. En los peces el circuito es simple y la sangre circula impura porque el corazón no está separado en sectores.

Corazón humano[editar | editar código]

Localización y características[editar | editar código]

Ubicación del corazón en el cuerpo humano.

El corazón está situado en el mediastino, una región por encima del diafragma, en la parte media del tórax, delante de la columna vertebral, detrás del esternón y entre ambos pulmones. De forma cónica, su vértice está dirigido hacia abajo e inclinado a la izquierda, a la altura de la quinta y sexta costillas. De gruesas paredes, levemente desviado a la derecha, de colores que varían entre rosa claro y rojo oscuro, en los adultos el órgano pesa aproximadamente 275 gramos fuerza (unos 2,75 néwtones) y ocupa entre 515 y 715 centímetros cúbicos. Su tamaño es el de un puño cerrado, de noventa y ocho milímetros de longitud y ciento cinco milímetros de anchura. En la mujer, las dimensiones son entre un cinco y un diez por ciento menores.

Cavidades, válvulas, arterias, venas y capas[editar | editar código]

Vista posterior del corazón
Vista posterior del corazón
Vistas frontal y posterior del corazón.

En las aves y en los mamíferos, incluido el ser humano, el corazón está formado por dos cavidades. Las dos superiores son llamadas aurículas y reciben la sangre, y las inferiores son denominadas ventrículos y envían el flujo sanguíneo al cuerpo en general. Las regiones izquierda y derecha están separadas por el septo, un sólido tabique muscular. La comunicación entre la aurícula y el ventrículo del mismo sector se da a través de un orificio protegido por elásticas láminas triangulares que se unen por prolongaciones tendinosas a las columnas musculares de los ventrículos. El orificio del lado izquierdo es denominado válvula bicúspide o mitral; mientras que el del derecho, válvula tricúspide.

Cuerdas tendinosas de la válvula bicúspide.

La sangre se aleja o llega al corazón por distintos conductos. El flujo sanguíneo parte hacia el cuerpo a través de las válvulas semilunares, dos válvulas que comunican el interior de los ventrículos con dos gruesos tubos, llamadas arterias pulmonar y aorta. El retorno, en cambio, es por las venas cavas y las venas pulmonares, que desembocan en las aurículas. Por las venas cavas llega la sangre que proviene del cuerpo, mientras que por las pulmonares, la de los pulmones. Las venas están provistas en su interior de un mecanismo que impide la marcha atrás de la sangre.

Capas del corazón: 1.- miocardio, 2.- endocardio, 3.- pericardio.

Las paredes de las aurículas son delgadas, y las de los ventrículos, más gruesas, fundamentalmente las del izquierdo. Están formadas por tres tejidos: el exterior, denominado pericardio; la capa media, llamada miocardio; y la capa interior, conocida como endocardio.

El miocardio (del griego mys, músculo, y kardia, corazón) es un órgano netamente musculoso. Consta de estriadas fibras unidas entre sí con un núcleo central y no están sometidas a la acción de la voluntad. Por él, el corazón es considerado un músculo hueco porque sus fibras fundamentales, las que son parte de la conexión entre aurícula y ventrículo, se dirigen oblicuamente hasta la cara interna del otro ventrículo hasta culminar en sus columnas musculares.

El endocardio (del griego endón, dentro, y kardia, corazón) es una membrana muy delgada que recubre al miocardio con un epitelio (tejido tenue) que se prolonga en los vasos .

El pericardio (del griego, perí, alrededor, y kardia, corazón) es una membrana que envuelve exteriormente al miocardio. Está compuesta de dos hojas: una interna, en contacto con el miocardio, llamada hoja visceral, y otra externa, la parietal. Entre ellas segrega el líquido pericárdico, un fluído viscoso que facilita los movimientos cardíacos. La hoja parietal es resistente y, al adherirse al diafragma, a las costillas, al esternón, entre otros órganos, mantiene al corazón en su posición.

Circulación de la sangre[editar | editar código]

Heart. Pulmonary circulation (blood) * Corazón. Circuito pulmonar (sangre).svg
Circuito pulmonar.
Desde el ventrículo derecho (1), la sangre es conducida a las arterias pulmonares izquierda y derecha (2). Por las arterias y capilares pulmonares llega a los pulmones y, desde allí, retorna por las venas pulmonares (3) hasta la aurícula izquierda (4). El circuito se completa con el paso del flujo sanguíneo al ventrículo izquierdo, a través de la válvula tricúspide.
Las flechas amarillas indican el comienzo del circuito; las verdes, el final.
       1.- Ventrículo derecho
       2.- Arterias pulmonares
Arterias y capilares pulmonares
       3.- Venas pulmonares
       4.- Aurícula izquierda
Heart. Systemic circulation (general) blood * Corazón. Circuito general de la sangre.svg
Circuito general.
La sangre es impulsada desde el ventrículo izquierdo (1) hacia la arteria aorta (2). Desde allí es transportada por otras arterias y capilares a diversas zonas del cuerpo. El retorno es a través de las venas cavas superior e inferior (3), a la aurícula derecha (4). El flujo sanguíneo pasa al ventrículo izquierdo por la válvula bicúspide, donde da inicio el circuito pulmonar.
Las flechas amarillas indican el comienzo del circuito; las verdes, el final.
       1.- Ventrículo izquierdo
       2.- Arteria aorta
Arterias y capilares
       3.- Venas cavas
       4.- Aurícula derecha
Recorrido de la sangre
Circuito
completo

Circuito
general

Ventrículo izquierdo
Arteria aorta
Arterias y capilares
Venas cavas
Aurícula derecha

Circuito
pulmonar

Ventrículo derecho
Arteria pulmonar
Arterias y capilares
pulmonares
Venas pulmonares
Aurícula izquierda
Ventrículo izquierdo

La sangre no pasa directamente de un lado al otro del corazón, sino que, de manera similar a una bomba aspirante y repelente, producto de la circulación, el corazón propulsa sangre a los órganos, y luego la recibe y la envía a los pulmones para dotarlas de oxígeno. Para llegar al lugar en que partió, el flujo sanguíneo debe recorrer dos circuitos: el circuito general y el circuito pulmonar.

Recorrido de la sangre en el circuito general.

En el circuito general, la sangre parte del corazón desde el ventrículo izquierdo, se distribuye por las arterias y llega a distintas partes del cuerpo como el encéfalo, los brazos, los órganos del sistema digestivo y los miembros inferiores. Recorridas esas grandes arterias, el flujo sanguíneo continúa su trayecto por otras más pequeñas que se conectan con innumerables capilares que, en forma de cerrada red, cubren todo el organismo, hasta llegar a la aurícula derecha.

A través de la válvula bicúspide, el flujo sanguíneo que arriba a la aurícula derecha pasa al ventrículo del mismo sector. Allí comienza el circuito pulmonar. La sangre, cargada de dióxido de carbono tras su paso por el organismo, circula por arterias que conducen a los pulmones. En los capilares de ese órgano se carga de oxígeno. El ciclo se completa con el regreso de la sangre desde los pulmones hacia la aurícula izquierda, y con el paso por la válvula bicúspide al ventrículo izquierdo.

Este tipo de circulación es denominada completa porque la estructura y la forma de funcionamiento del corazón no permiten que el flujo sanguíneo, rico en oxígeno, se mezcle con el de abundante dióxido de carbono. Al cabo de un año el corazón moviliza unos dos millones y medio de litros de sangre.

Ciclo cardíaco[editar | editar código]

Movimientos de diástole (dilatación) y sístole (contracción).

Las cavidades no se llenan ni se vacían simultáneamente: cuando las aurículas son cargadas de sangre, los ventrículos se liberan de ella, y viceversa. El corazón se contrae al impulsar la corriente sanguínea y se dilata cuando la recibe. Estos movimientos son llamados sístole (del griego systolé, contracción) y diástole (del griego diastolé, dilatación). En la diástole, el corazón recibe sangre, alcanza su volumen máximo y sus paredes están relajadas; en la sístole, en cambio, las aurículas y ventrículos están contraídas y disminuyen de volumen. El proceso diástole-sístole es denominado ciclo cardíaco o latido.

Los ciclos cardíacos no solo incluyen diástoles y sístoles, sino también la apertura o el cierre de las válvulas aurículoventriculares y semilunares, impidiendo o permitiendo el paso de la sangre en ciertas direcciones. En un ciclo cardíaco se suceden los siguientes movimientos:

  • Diástole. El corazón está relajado. Las válvulas aórtica y pulmonar se cierran. Las aurículas reciben sangre de las venas.
  • Sístole auricular. Válvulas aórtica y pulmonar cerradas. Válvulas bicúspide y tricúspide abiertas. La sangre contenida en las aurículas pasa a los ventrículos. No ingresa sangre a las aurículas. Las aurículas quedan levemente contraídas porque, al abrirse las válvulas aurículoventriculares, la sangre pasa con débil oposición a los ventrículos.
  • Sístole ventricular. Válvulas aórtica y pulmonar cerradas. Se cierran las válvulas bicúspide y tricúspide. El ventrículo se contrae. Con la disminución de volumen, la sangre contenida en el ventrículo está sometida a mayor presión.
  • Sístole ventricular. Válvulas bicúspide y tricúspide cerradas. Se abren las válvulas aórtica y pulmonar. Los ventrículos impulsan la sangre hacia las arterias y se contraen. La sangre del ventrículo izquierdo pasa a la arteria aorta, y la del derecho, a la pulmonar.
Animación que representa el latido de un corazón humano. Las paredes, además de gruesas y resistentes, soportan permanentes cambios de volumen de la cavidades gracias a su alta elasticidad.

La sangre, como cualquier otro fluido impulsado por una bomba, está sometida a presión, y es mayor cuanto más cerca del corazón está. Por ese motivo las principales arterias están provistas de muy fuertes paredes, capaces de soportar altas presiones. Sin embargo, ello no resulta suficiente para la arteria aorta, por el gran caudal que podría circular por ese tubo de dos centímetros y medio de diámetro. Esa es la causa por la que esta arteria está ocluida y no circula sangre, sino a través de otras más finas que nacen de ella. Si la arteria aorta se abriese, la presión de la sangre sería tal que podría alcanzar casi los dos metros de altura.

Los latidos pueden percibirse al colocar la mano en la zona izquierda del pecho, o al presionar suavemente el cuello, la sien, la muñeca o la yema de los dedos. Una secuencia de dos golpes corresponde a los cambios de volumen del ventrículo. Durante el ciclo cardíaco las arterias se dilatan en cada sístole ventricular y vuelven a su posición inicial en la diástole. Para que estos permanentes cambios de volumen puedan ser soportados, las paredes, además de fuertes y gruesas, deben ser elásticas; es decir, que puedan recobrar fácilmente su forma inicial una vez que cesa la fuerza que actuaba sobre ellas.

Coordinación de movimientos[editar | editar código]

Para que aurículas y ventrículos se muevan coordinadamente es necesario que las células actúen de esa manera. El movimiento sincronizado se da por la acción del marcapasos cardíaco. De pequeño tamaño y alojado en el tejido cardíaco de la pared de la aurícula derecha, es el encargado de comenzar la contracción y marcar el ritmo. A una considerable velocidad —de varios metros por segundo— transmite el movimiento a las aurículas y luego a los ventrículos.

Aunque el marcapasos es el encargado de la coordinación, los latidos no son consecuencia de él sino de los ritmos individuales de las células del corazón.

Frecuencia cardíaca[editar | editar código]

La frecuencia cardíaca es la cantidad de ciclos cardíacos o latidos por minuto. Varía según las especies y las acciones que se desarrollan. La frecuencia aumenta con las actividades físicas porque el cuerpo demanda mayor cantidad de oxígeno y glucosa para su movilización, y disminuye si se encuentra en estado de reposo o sueño. También se incrementa ante emociones o excitaciones porque, aunque el corazón late autónomamente, la frecuencia cardíaca está regulada por el sistema nervioso.

La cantidad de latidos disminuye progresivamente desde el nacimiento -unos ciento treinta por minuto- y se incrementa ligeramente en la vejez. En los adultos se registran entre sesenta y siete y setenta y cuatro contracciones por minuto, es decir, uno cada ocho décimos de segundo. Los períodos de diástole y sístole son aproximadamente iguales (unos cuatro decimos de segundo) pero el de sístole ventricular es el triple que el auricular por el mayor espesor de sus paredes musculares.

El canario, con mil ciclos cada sesenta segundos, es uno de los animales con mayor frecuencia cardíaca. Con valores significativamente menores se encuentran el murciélago enano, con quinientos; la alondra, con ciento cincuenta; el gallo joven, entre ciento veinte y ciento treinta y cinco; el perro, entre noventa y cien; el caballo, con treinta y seis; el elefante, con veinticinco; la ballena, con veinte contracciones por minuto, entre otros. En general, la frecuencia cardíaca varía en forma inversamente proporcional al tamaño.

Algunos animales en estado de hibernación suelen disminuir notoriamente la frecuencia cardíaca. Uno de los casos más evidentes es el del erizo. Su ritmo normal es de doscientos cincuenta latidos por minuto; en cambio, cuando inverna, su corazón solo se contrae tres veces cada sesenta segundos.

Enfermedades[editar | editar código]

  • Infarto o ataque cardíaco Es la enfermedad más común del corazón. Puede producirse por llevar un estilo de vida inadecuado, mala alimentación, poca actividad física, fumar o consumir bebidas alcohólicas. También puede producirse de manera súbita, pero es menos común.
  • Arritmia. Es el latido a ritmo irregular del corazón. Puede ser causado por estrés o excesivo nerviosismo. Si los latidos se detienen por demasiado tiempo puede causar daños muy graves e, incluso, la muerte.
  • Taquicardia. Es el ritmo excesivo del corazón. Puede sentirse sin necesidad de palpar el mediastino. Está dada por muy variados motivos como los estados emocionales y la práctica violenta de actividades físicas.
  • Insuficiencia cardíaca. Acontece si los ventrículos no pueden impulsar la sangre que reciben. Al no poder cumplir su labor, el cuerpo no obtiene la sangre que necesita. Esta enfermedad suele aparecer en personas mayores de sesenta y cinco años de edad.
  • Estenosis mitral. Los velos de la válvula bicúspide quedan adheridos a ella. Durante la diástole, la válvula permanece cerrada e impide el acceso de sangre al ventrículo izquierdo. La enfermedad es producida por una virosis reumática que provoca el cierre progresivo del anillo mitral. Si no es detectada a tiempo puede provocar dilatación auricular y lesiones pulmonares.
  • Insuficiencia mitral. La válvula bicúspide no se cierra por completo. Entre la válvula y el ventrículo izquierdo existe un indeseable paso de sangre.
  • Angina de pecho. Es el dolor en el pecho producido por el desequilibrio entre la demanda y el suministro de flujo sanguíneo al corazón. Está ocasionado mayormente por la obstrucción de las arterias coronarias. Se experimenta una fuerte presión o dolor debajo del esternón, que se extiende al hombro o al brazo o, también, a la mandíbula o al cuello. Si la dolencia persiste por tiempo prolongado, da lugar al infarto de miocardio.

Historia[editar | editar código]

Primeras conjeturas[editar | editar código]

Aunque el hombre primitivo dio cuenta de la existencia del corazón al advertir sus latidos, se tardó bastante en asociarlo con la sangre. El dato más antiguo es el de un tratado de medicina chino de hace tres mil años en el que se indicaba que era el órgano regulador de la sangre del cuerpo. La corriente sanguínea fluye continuamente en un círculo y nunca se detiene, sostenían los orientales.

Claudio Galeno.
Litografía de Pierre Roche Vigneron (1865).

Las civilizaciones siguientes no siguieron aquellas revelaciones y conjeturaron equivocadamente. Los egipcios, por ejemplo, indicaron que los vasos se iniciaban en el corazón, pero también creyeron que transportaban lágrimas y orina, además de sangre. Galeno, famoso anatomista griego del siglo II, afirmó que la sangre fluía y refluía como las mareas. «Cuando sale del corazón —sentenció— refluye de tanto en tanto para depositar sus impurezas.»

Las opiniones de Galeno permanecieron casi sin variaciones durante mil trescientos años. Sus hipótesis eran enseñadas en las universidades y constituyó el canon oficial de la Iglesia católica. Mientras los profesores leían pasajes de los escritos de Galeno, sus ayudantes —apoyados en disecciones de monos— señalaban las partes descritas. La anatomía era entendida de manera retórica ya que, si el texto de Galeno no concordaba con la muestra, se argumentaba que el cuerpo humano había cambiado con el transcurso del tiempo.

Descubrimientos fundamentales[editar | editar código]

Andreas Versalio.
Andreas Vesalius.
Miguel Servet.
Miguel Servet.
William Harvey.
William Harvey.
Marcello Malpighi
Marcello Malpighi.
Investigadores que revelaron el recorrido de la sangre por el corazón y el cuerpo.

El primero en oponerse a esa teoría fue el flamenco Andreas Vesalius (1514-1564), médico de Carlos I y Felipe II de España. El anatomista se dedicó a la disección de cadáveres y a su análisis, órgano por órgano. Más tarde, William Harvey (1578-1657) prosiguió esos estudios.

El médico inglés desarrolló parte de sus trabajos en Padua, Italia. Influenciado por las ideas de Galileo, consideró sus postulados sobre mecánica para aplicarlos a la circulación sanguínea. Luego de su regreso a Londres, se dedicó durante veinte años al estudio del corazón. Tras la vivisección de unas quince especies de animales y la observación de los movimientos de diástole y sístole pudo comprobar que, al someterlas a apretados vendajes, las venas se dilataban y las arterias, no. De ello dedujo que las venas y arterias funcionan separadamente, unas vertiendo y otras, recepcionando sangre.

Poco después descubrió el tránsito circular de la sangre tras estimar el volumen que movilizaba un corazón. En 1628 expuso sus hallazgos en De motu cordis et sanguinis (Sobre el movimiento del corazón y la sangre). Aunque frecuentemente se le atribuye este descubrimiento a Harvey, anteriormente, en 1553, el médico español Miguel Servet dejó escrito en Christianismi Restitutio la circulación pulmonar, en la que la sangre pasa de un lado al otro del corazón a través de los pulmones.

Cuatro años después de la muerte de Harvey, en 1661, el médico y biólogo italiano Marcello Malpighi (1628-1694), pionero en el uso del microscopio en las investigaciones, develó el sitio en que la sangre dejaba de alejarse del corazón para comenzar su acercamiento. El anatomista descubrió a través de ese instrumento —que no existía en la época de Harvey— que los capilares son los eslabones que unen las venas con las arterias.

Siglo XX[editar | editar código]

Corazón trasplantado en 2011.
En la parte superior puede observarse las arterias aorta y pulmonar. Nótese en ambas el detalle de la intervención quirúrgica.

Más de doscientos años debieron aguardarse para otros notables avances. El médico y fisiólogo francés, Alexis Carrel (1873-1944), graduado en las universidades de Lyon y Dijon, investigó en 1911 sobre el trasplante de los tejidos y su forma de preservarlos vivos en medios fríos. Al año siguiente se dedicó al cultivo de un corazón de pollo, partiendo de diversos fragmentos de tejidos embrionarios que, después de varias décadas, crecieron para convertirse en un órgano aislado vivo. En 1935, junto a Charles Lindbergh, construyó un corazón mecánico que permitía conservar vivos los órganos del cuerpo en cámaras de cristal irrigándolos con sangre artificial.

Alexis Carrel.
Alexis Carrel.
Christiaan Barnard.
Christiaan Barnard.

En 1948 se abordó por primera vez con bisturí un corazón vivo sin peligro de muerte. A fines de la década de 1960 el médico japonés Motoano Tanaka junto a especialistas en óptica lograron fotografiarlo. Las placas fueron las primeras en mostrar al órgano sin sombras perturbadoras. El primer trasplante de corazón humano fue realizado en 1967 por el cirujano sudafricano Christiaan Barnard en Ciudad del Cabo. Inicialmente, la supervivencia no era prolongada pero posteriormente fue ampliándose gracias a los adelantos científicos y tecnológicos. Actualmente, la probabilidad de vida cinco años después del trasplante es del setenta por ciento. Durante el siglo XX se llevaron a cabo unas cincuenta y cinco mil intervenciones de este tipo.

Corazón y circulación en otros animales[editar | editar código]

Vertebrados Corazón Circulación de la sangre
Aves y mamíferos

Al igual que en los seres humanos, el corazón está formado por dos aurículas y dos ventrículos, separados en dos sectores que impide el paso directo de la sangre de un lado hacia el otro. El corazón propulsa la sangre como una bomba aspirante y repelente.

La circulación es doble porque la sangre debe recorrer dos circuitos para llegar al otro sector del corazón; y es completa porque la corriente sanguínea oxigenada —proveniente de los pulmones— no se mezcla con la cargada de dióxido de carbono. Ello permite un mayor suministro de nutrientes al organismo.

Anfibios

El corazón está formado por dos aurículas y un ventrículo. La sangre oxigenada, proveniente de los pulmones, se mezcla parcialmente en el ventrículo con la que contiene dióxido de carbono e impurezas.

Esquema de un corazón de anfibio.
       1.- Aurícula derecha
       2.- Aurícula izquierda
       3.- Ventrículo
       4.- Cono arterial
       5.- Seno venoso
       6.- Vena pulmonar

La circulación es doble pero incompleta porque la sangre se mezcla. La aurícula izquierda recibe la sangre pura proveniente de los pulmones y de la piel y pasa al ventrículo y a la mitad izquierda del seno venoso. Uno o dos pares de cayados aórticos la transportan hacia la arteria aorta y, desde allí, a todo el cuerpo.

La sangre impura retorna por venas, pasa a la mitad derecha del ventrículo y, por último, a las arterias pulmonares y cutáneas. El intercambio gaseoso no solo se genera en los pulmones sino también en la piel, ya que las ramificaciones de las arterias pulmonares llegan hasta esa región húmeda del cuerpo.

Reptiles (lagartos, serpientes, tortugas)

Parecido al de los anfibios, el corazón está constituido por dos aurículas y un ventrículo. Difiere al de aquellos porque el ventrículo está incompletamente dividido por dos medios tabiques que restringen parcialmente la mezcla de las sangres pura e impura.

Circulación doble e incompleta por la inconclusa división del ventrículo. La mitad izquierda del ventrículo recibe la sangre pura de los pulmones, y la derecha, por el contrario, encierra fundamentalmente la que contiene sangre impura.

Reptiles (cocodrilos)

A diferencia de los otros reptiles, el corazón de los cocodrilianos está constituido por dos ventrículos completamente separados. La sangre no se mezcla en el interior del corazón, sino fuera de él.

Circulación doble e imperfecta porque, a diferencia de los mamíferos, los cayados aórticos parten de distinto sector del ventrículo; uno del izquierdo y otro del derecho.

La ventaja de la división ventricular no se pierde completamente porque es parcialmente compensada por dos mecanismos de regulación: primero, la mezcla no es completa porque el cayado izquierdo, el que contiene sangre impura, al ser más estrecho que el otro, dificulta el paso de sangre y, segundo, entre ambos existe una comunicación (foramen de Panizza) que permite solo el paso de sangre a través del cayado derecho, el que contiene sangre pura. De esta forma, la aorta contiene principalmente sangre pura porque la mezcla se da donde abunda la sangre impura.

Peces

El corazón está situado al nivel de las branquias y no tiene cavidades, sino cuatro regiones, que son, desde atrás hacia adelante, el seno venoso, la aurícula, el ventrículo y el cono arterial. Al no estar separados en dos sectores, por él solo circula sangre con dióxido de carbono e impurezas.

Esquema de un corazón de pez.
Esquema de un corazón de pez. De izquierda a derecha: cono arterial, ventrículo, aurícula y seno venoso.

La circulación es simple. El corazón impulsa sangre hacia las branquias y, desde allí, recorre dos veces los capilares hasta su retorno al corazón. La circulación se mantiene por las contracciones musculares y resulta más lenta que la de los animalescon circulación doble.

La arteria aorta conduce la sangre a todos los órganos, en especial, al hígado, por una arteria hepática; al intestino, por una arteria mesentérica; y a los riñones, por las arterias renales.

Invertebrados Corazón Circulación de la sangre
Insectos

El corazón es la región posterior del vaso principal dorsal. Esa zona está provista de gruesas paredes musculares y orificios laterales, llamados ostíolos, con válvulas.

Cada dilatación es debida a músculos exteriores y ligados al corazón que permiten la apertura de los ostíolos y la entrada de la hemolinfa circundante —un líquido que permite la circulación de nutrientes; los insectos no tienen sangre—. Cuando el corazón se contrae, los ostíolos se cierran y la sangre es impulsada por la arteria aorta hacia la parte delantera del cuerpo.

La circulación es abierta. La hemolinfa no circula solamente por vasos, sino que en algunas partes del cuerpo entra en contacto con los tejidos. De esta manera, los tejidos pueden directamente incorporar nutrientes proveniente del sistema digestivo y liberar desechos.

La circulación de la hemolinfa queda asegurada por mecanismos auxiliares, como el movimiento del cuerpo y la contracción de vasos, que permiten que no quede entancada en los tejidos.

Anélidos (lombriz de tierra)

No tienen corazón sino un conjunto de vasos que impulsan la sangre a través de contracciones (movimiento peristáltico). Los principales vasos son el dorsal y los que lo conectan con el vaso ventral.

La circulación es más lenta que en los seres con corazones porque las contracciones de los vasos no están mutuamente coordinadas.

La circulación es simple, es decir, recorre un solo circuito. La sangre no posee glóbulos rojos y la hemoglobina es transportada por el plasma.

Bibliografía utilizada[editar | editar código]

  • Bertin, León. Zoología. En: Enciclopedia Metódica Larousse. Tomo 5. Ediciones Larousse. Ciudad de México. Séptima edición. pp. 388; 400-403. ISBN 968-6042-16-4.
  • Dos Santos Lara, José Ángel (1992). Anatomía y fisiología. Ediciones Premédicas. Provincia de Córdoba, Argentina. Capítulo V: Angiología. pp. 193-204; 229-238.
  • Harry, Robert A. (1986). Metabolismo glucídico I. Principales rutas metabólicas y su control. En: Devlin, Thomas M., Bioquímica. Libro de texto con aplicaciones clínicas. Traducción del inglés al español por Cuchillo, Claudio. Barcelona. Editorial Reverté. Tomo I. Capítulo 7. p. 342. ISBN 84-291-7165-7.
  • Menegaux, A. Anatomía humana. En: Enciclopedia Metódica Larousse. Tomo 5. Ediciones Larousse. Ciudad de México. Séptima edición. pp. 425-426. ISBN 968-6042-16-4.