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Primer libro de los Reyes
El Primer Libro de los Reyes, también llamado 1 Reyes o I Reyes, es uno de los libros históricos del Antiguo Testamento y de la Biblia. En el Tanaj forma parte de los Profetas anteriores. Continúa la historia narrada en los libros de Samuel y comienza con los últimos años del rey David y la llegada al poder de su hijo Salomón. [1]
El libro narra principalmente el reinado de Salomón, la construcción del Templo de Jerusalén, la división del reino en Israel y Reino de Judá y la historia de varios de sus primeros reyes. Una parte importante está dedicada al profeta Elías y a su enfrentamiento con el culto al dios Baal. [2]
Salomón sucede a David[editar · editar código]
El libro comienza cuando David es ya anciano. Su hijo Adonías intenta proclamarse rey, pero Betsabé y el profeta Natán apoyan la sucesión de Salomón.
David ordena que Salomón sea ungido y proclamado rey. Después de la muerte de David, Salomón consolida su poder y comienza su reinado. [3]
La sabiduría de Salomón[editar · editar código]
Según el relato, Dios se aparece a Salomón en Gabaón y le ofrece concederle lo que pida. Salomón no pide riquezas ni una larga vida, sino sabiduría para gobernar correctamente a su pueblo.
Dios se muestra satisfecho con su petición y le concede sabiduría, además de riquezas y prestigio.
Uno de los episodios que demuestra su famosa sabiduría es el llamado juicio de Salomón. Dos mujeres reclaman ser la madre de un mismo niño. Salomón propone dividir al niño en dos para descubrir cuál de ellas está dispuesta a renunciar a él para salvarlo. La verdadera madre prefiere entregar al niño antes que permitir que muera, y Salomón reconoce así quién es la madre.
Construcción del Templo[editar · editar código]
Uno de los principales acontecimientos del reinado de Salomón es la construcción del Templo de Jerusalén. El proyecto había sido preparado por David, pero, según la tradición bíblica, es Salomón quien finalmente lo lleva a cabo.
El templo tarda varios años en construirse y se convierte en el principal centro religioso de Israel. Salomón reúne allí al pueblo y coloca el Arca de la Alianza en el lugar más sagrado del edificio.
Durante la ceremonia de dedicación, Salomón pronuncia una larga oración y pide a Dios que escuche las oraciones de quienes acudan al templo. [4]
Riqueza y esplendor de Salomón[editar · editar código]
El libro presenta a Salomón como un rey muy rico y poderoso. Mantiene relaciones comerciales y diplomáticas con otros pueblos y recibe visitas de gobernantes extranjeros.
Entre ellas destaca la visita de la reina de Saba, que llega a Jerusalén para comprobar personalmente la fama de Salomón. Queda impresionada por su sabiduría, sus riquezas y la organización de su reino.
Sin embargo, el libro también comienza a presentar aspectos negativos de su gobierno. Salomón mantiene numerosas alianzas matrimoniales y sus esposas extranjeras favorecen el culto a otros dioses.
El final del reinado de Salomón[editar · editar código]
La Biblia presenta el cambio religioso de Salomón como una infidelidad a la Alianza. Según el relato, permite la construcción de lugares de culto dedicados a diferentes divinidades.
Como consecuencia, Dios anuncia que el reino será dividido después de su muerte, aunque una parte continuará perteneciendo a la familia de David.
Salomón muere después de un largo reinado y su hijo Roboam le sucede.
La división del reino[editar · editar código]
Cuando Roboam se convierte en rey, las tribus del norte le piden que reduzca los impuestos y los trabajos obligatorios establecidos durante el reinado de Salomón.
Roboam rechaza las peticiones y responde con dureza. Como consecuencia, las tribus del norte se rebelan y el reino se divide.
Jeroboam I se convierte en rey del nuevo Reino de Israel, mientras que Roboam conserva el Reino de Judá, formado principalmente por Judá y Benjamín.
La división del antiguo reino unido de David y Salomón marca una nueva etapa de la historia de Israel. [5]
Los dos reinos[editar · editar código]
A partir de la división, el libro alterna las historias de los reyes de Israel y de Judá. Los acontecimientos políticos se presentan desde una perspectiva principalmente religiosa.
El relato considera que muchos de los reyes del norte se apartaron del culto al Dios de Israel. También juzga a los reyes de Judá según su fidelidad a Dios y su relación con el Templo de Jerusalén.
Los autores de los libros de Reyes utilizan con frecuencia una fórmula para presentar a cada monarca, indicando cuánto tiempo reinó y valorando su comportamiento desde el punto de vista religioso.
El profeta Elías[editar · editar código]
La segunda gran parte del libro está dominada por la figura del profeta Elías. Durante el reinado de Acab, rey de Israel, Elías denuncia la expansión del culto a Baal.
Según el relato, Elías anuncia una larga sequía como castigo por la infidelidad del pueblo. Durante este período recibe alimento y protección de Dios y realiza varios milagros.
Elías también ayuda a una viuda de Sarepta y a su hijo, y posteriormente regresa ante el rey Acab.
Elías en el monte Carmelo[editar · editar código]
Uno de los episodios más conocidos del libro es el enfrentamiento entre Elías y los profetas de Baal en el monte Carmelo.
Elías propone demostrar cuál es el verdadero Dios. Los profetas de Baal preparan un altar y realizan sus rituales, pero no consiguen que descienda fuego sobre el sacrificio.
Después Elías construye un altar dedicado al Dios de Israel y ora. Según el relato, un fuego enviado por Dios consume el sacrificio.
El episodio pretende mostrar la superioridad del culto al Dios de Israel frente al de Baal. [6]
Elías en el desierto[editar · editar código]
Después de enfrentarse a los profetas de Baal, Elías huye porque la reina Jezabel quiere matarlo.
El profeta llega al desierto y, agotado, desea morir. Sin embargo, recibe alimento y continúa su camino hasta el monte Horeb.
Allí tiene una experiencia religiosa en la que Dios no se manifiesta mediante un gran terremoto, un fuego o un viento violento, sino en una voz suave. Dios le encarga nuevas tareas y le ordena preparar a Eliseo como su sucesor.
Acab, Nabot y la viña[editar · editar código]
Otro episodio importante es el conflicto entre Acab y Nabot, propietario de una viña situada cerca del palacio del rey.
Acab quiere comprar la viña, pero Nabot se niega a venderla porque pertenece a la herencia de su familia. Jezabel organiza entonces una acusación falsa contra Nabot, que termina siendo ejecutado.
Acab se apodera de la viña, pero Elías denuncia su conducta y anuncia un castigo para él y su familia.
El episodio muestra uno de los temas frecuentes del libro: la crítica a los gobernantes que abusan de su poder y perjudican a los más débiles.
Las guerras y el final del libro[editar · editar código]
Los últimos capítulos narran diferentes conflictos entre Israel, Judá y los reinos vecinos. Acab participa en una guerra contra los arameos y muere en combate.
El libro termina con el comienzo del reinado de Ocozías, hijo de Acab. Su historia continúa en el Segundo Libro de los Reyes.
Composición[editar · editar código]
El Primer y el Segundo Libro de los Reyes formaban originalmente una sola obra. La división en dos libros procede de antiguas tradiciones textuales y se mantuvo posteriormente en las Biblias cristianas. En la Biblia hebrea, 1 y 2 Reyes constituyen un único libro llamado «Reyes». [7]
Los estudios bíblicos suelen relacionar Reyes con la llamada historia deuteronomista, que incluye también Deuteronomio, Josué, Jueces y Samuel. La obra utiliza diferentes tradiciones y fuentes sobre los reyes y los acontecimientos políticos de Israel y Judá.
El objetivo del libro no es únicamente narrar acontecimientos políticos. Los reinados son evaluados principalmente según la fidelidad de los gobernantes y del pueblo a Dios y a la Alianza.
Importancia[editar · editar código]
El Primer Libro de los Reyes es fundamental para conocer la tradición bíblica sobre el reinado de Salomón, la construcción del Templo de Jerusalén y la división del antiguo reino unido.
También es una de las principales fuentes literarias sobre los primeros reyes de Israel y Judá y sobre la actividad de los profetas, especialmente Elías.
El libro presenta una interpretación religiosa de la historia: la prosperidad o la desgracia de los reinos están relacionadas con su fidelidad o infidelidad a Dios. Esta perspectiva continúa en el Segundo Libro de los Reyes, que llegará hasta la caída de Jerusalén y el exilio de Babilonia.
Véase también[editar · editar código]
- Biblia
- Antiguo Testamento
- Tanaj
- Nevi'im
- Primer Libro de Samuel
- Segundo Libro de Samuel
- Segundo Libro de los Reyes
- Salomón
- David
- Roboam
- Jeroboam I
- Elías
- Eliseo
- Acab
- Jezabel
- Templo de Jerusalén
- Reino de Israel
- Reino de Judá
Referencias[editar · editar código]
- ↑ «1 Reyes».
- ↑ «1 Reyes: Introducción».
- ↑ «1 Reyes».
- ↑ «1 Reyes».
- ↑ «1 Reyes: Introducción» (en es).
- ↑ «1 Reyes».
- ↑ «Libros de los Reyes: Introducción» (en es).