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Epístola a los Colosenses
La Epístola a los colosenses es uno de los libros del Nuevo Testamento y forma parte del conjunto de escritos conocidos como epístolas paulinas. Tradicionalmente se atribuye al apóstol Pablo de Tarso y está dirigida a la comunidad cristiana de Colosas, una ciudad de Asia Menor situada en el valle del río Lico, cerca de Laodicea y Hierápolis. La carta trata principalmente sobre la importancia de Jesucristo, la vida cristiana y la relación entre Cristo y la Iglesia.[1]
Autoría[editar · editar código]
La carta comienza identificando a Pablo como apóstol de Jesucristo y menciona también a Timoteo. La tradición cristiana ha atribuido la obra a Pablo desde la Antigüedad. Según esta interpretación, Pablo habría escrito la carta mientras se encontraba encarcelado y habría contado con la colaboración de otras personas de su entorno para mantener la comunicación con las comunidades cristianas.[2]
Sin embargo, la autoría de la carta es objeto de debate entre los investigadores. Algunos especialistas consideran que Pablo fue realmente su autor, mientras que otros piensan que pudo haber sido escrita por un discípulo o seguidor de Pablo después de su muerte. Las diferencias de vocabulario, estilo y algunos aspectos de la teología respecto a otras cartas atribuidas con mayor seguridad a Pablo han contribuido a esta discusión.[3]
Colosas[editar · editar código]
Colosas era una ciudad de la región de Frigia, en Asia Menor. Se encontraba en el valle del río Lico, aproximadamente a unos 160 kilómetros al este de Éfeso. Durante la época romana fue un centro comercial de la región y su población estaba formada principalmente por frigios y griegos, aunque también había habitantes de origen judío.[4]
A diferencia de otras comunidades a las que Pablo escribió, parece que Pablo no había visitado personalmente Colosas cuando redactó la carta. El origen de la comunidad cristiana se relaciona especialmente con Epafras, un cristiano procedente de Colosas que había anunciado allí el mensaje cristiano. Epafras aparece en la carta como colaborador de Pablo y como una persona preocupada por la comunidad de su ciudad.[5]
Fecha y lugar de composición[editar · editar código]
La carta afirma que Pablo se encontraba encarcelado cuando fue escrita. Sin embargo, no indica de manera directa en qué ciudad se encontraba. Tradicionalmente se ha relacionado su composición con el encarcelamiento de Pablo en Roma, aunque también se han propuesto Cesarea y Éfeso como posibles lugares de origen. La fecha exacta también depende de la posición que se adopte sobre la autoría de la obra.[6]
Colosenses suele relacionarse con otras cartas del Nuevo Testamento, especialmente con la Epístola a los efesios y la Epístola a Filemón. Algunos personajes aparecen relacionados con varias de estas cartas, y determinados temas y expresiones presentan semejanzas. Estas relaciones han sido utilizadas por los investigadores para estudiar el origen, la fecha y la transmisión de estos escritos cristianos.[7]
Motivo de la carta[editar · editar código]
La comunidad de Colosas estaba atravesando dificultades relacionadas con algunas enseñanzas que el autor consideraba incompatibles con el mensaje cristiano. La carta menciona una serie de prácticas y enseñanzas relacionadas con tradiciones humanas, normas sobre alimentos y bebidas, celebraciones religiosas, ascetismo, visiones y culto a los ángeles. El autor considera que estas prácticas pueden desviar a los cristianos de la importancia central de Cristo.[8]
La respuesta de la carta consiste principalmente en presentar a Cristo como suficiente para la salvación y superior a cualquier otra autoridad espiritual. Por esta razón, el texto dedica una parte importante a explicar quién es Cristo y cuál es su relación con Dios, con la creación y con la Iglesia. La enseñanza sobre Cristo constituye así el centro de la argumentación de la obra.[9]
Cristo y la creación[editar · editar código]
Uno de los pasajes más importantes de la Epístola a los colosenses se encuentra en el primer capítulo. Cristo es presentado como imagen del Dios invisible y como aquel por medio del cual fueron creadas todas las cosas. El texto afirma que tanto las realidades visibles como las invisibles están relacionadas con él y que todo fue creado por medio de Cristo y para Cristo.[10]
Este pasaje es conocido habitualmente como el himno de Colosenses y ha sido objeto de numerosos estudios. En él, Cristo aparece relacionado con la creación, la Iglesia y la reconciliación. El autor afirma también que en Cristo reside la plenitud y que, mediante él, Dios reconcilia consigo todas las cosas. Por ello, el texto presenta a Jesucristo como una figura central tanto para la creación como para la salvación.[11]
Cristo y la Iglesia[editar · editar código]
La carta utiliza la imagen del cuerpo para explicar la relación entre Cristo y la Iglesia. Cristo es presentado como la cabeza del cuerpo, mientras que la comunidad de los creyentes constituye ese cuerpo. Esta comparación destaca la unión entre los cristianos y la importancia de permanecer vinculados a Cristo.[12]
La Iglesia aparece además relacionada con la misión de anunciar el Evangelio. Pablo se presenta como servidor de este mensaje y explica que su misión consiste en dar a conocer lo que denomina el «misterio» que había permanecido oculto y que ahora se ha manifestado. Este misterio se relaciona especialmente con la presencia de Cristo entre los pueblos no judíos y con la esperanza de la gloria.[13]
Advertencias contra otras enseñanzas[editar · editar código]
En el segundo capítulo, el autor advierte a los colosenses para que no se dejen convencer por enseñanzas que considera engañosas. Menciona tradiciones humanas y determinadas prácticas relacionadas con normas religiosas, alimentos, fiestas, lunas nuevas y sábados. También habla de personas que daban importancia a los ángeles y a experiencias visionarias.[14]
La respuesta del autor consiste en afirmar que los cristianos ya poseen en Cristo todo lo necesario. El bautismo es presentado como una participación simbólica en la muerte y resurrección de Cristo, y la nueva vida del creyente se entiende como una transformación que no depende de prácticas externas. Por ello, la carta anima a los cristianos a permanecer unidos a Cristo y a no dejarse llevar por enseñanzas que disminuyan su importancia.[15]
La nueva vida[editar · editar código]
A partir del tercer capítulo, la carta pasa a tratar principalmente la manera en que deben vivir los cristianos. El autor considera que quienes han resucitado con Cristo deben orientar su vida hacia los bienes espirituales y abandonar comportamientos que considera incompatibles con la nueva vida. Entre las actitudes que deben evitarse menciona la avaricia, la ira, la maldad, las calumnias y la mentira.[16]
Al mismo tiempo, el autor presenta una serie de virtudes que deberían caracterizar a los cristianos. Entre ellas aparecen la compasión, la bondad, la humildad, la mansedumbre, la paciencia y el perdón. Por encima de todas estas cualidades sitúa el amor, que considera el vínculo que permite mantener unida a la comunidad.[17]
Unidad entre los creyentes[editar · editar código]
La carta también insiste en que las diferencias de origen no deben dividir a los cristianos. El autor afirma que en la nueva condición creada por Cristo ya no tienen importancia las distinciones entre griegos y judíos, circuncisos e incircuncisos, bárbaros, escitas, esclavos y libres. Según el texto, Cristo ocupa el centro de la vida de todos los miembros de la comunidad.[18]
Esta enseñanza refleja uno de los cambios importantes que se produjeron en las primeras comunidades cristianas. El cristianismo se extendió entre personas procedentes de diferentes pueblos y tradiciones, por lo que fue necesario explicar cómo podían formar una misma comunidad. Colosenses presenta la unión con Cristo como el elemento que permite superar estas diferencias y formar un único cuerpo.[19]
La familia y las relaciones sociales[editar · editar código]
La Epístola a los colosenses contiene también instrucciones sobre las relaciones dentro del hogar. Se dirige a esposas, maridos, hijos, padres y esclavos, estableciendo normas sobre la manera en que deberían comportarse entre ellos. Estas instrucciones reflejan la organización social del mundo romano en el que vivían las primeras comunidades cristianas.[20]
El texto pide a los miembros de la familia que actúen de acuerdo con las enseñanzas cristianas. A los maridos se les pide que amen a sus esposas, a los padres que no provoquen el desánimo de sus hijos y a los esclavos que cumplan sus tareas como si sirvieran al Señor. A los amos, por su parte, se les recuerda que también tienen un señor en el cielo y que deben tratar a sus esclavos con justicia y equidad.[21]
Oración y misión[editar · editar código]
El cuarto capítulo anima a los cristianos a perseverar en la oración y a mantener una actitud agradecida. También pide que recen por quienes anuncian el Evangelio, para que puedan explicar correctamente el llamado «misterio de Cristo». El autor relaciona así la vida de oración con la misión de difundir el mensaje cristiano.[22]
La carta también aconseja a los cristianos comportarse con prudencia ante quienes no pertenecen a la comunidad. El autor recomienda que sus conversaciones sean apropiadas y que sepan responder a cada persona de manera adecuada. Estas indicaciones muestran que la vida cristiana no se limita a las reuniones de la comunidad, sino que también incluye la relación cotidiana con el resto de la sociedad.[23]
Personajes mencionados[editar · editar código]
En la parte final aparecen varios colaboradores de Pablo y miembros de las primeras comunidades cristianas. Entre ellos se encuentran Tíquico, presentado como un colaborador encargado de informar a los colosenses sobre la situación de Pablo, y Onésimo, que aparece descrito como un hermano querido y miembro de la comunidad cristiana. También se menciona a Epafras, que había trabajado por la comunidad de Colosas y permanecía preocupado por ella.[24]
La presencia de estos nombres permite relacionar la carta con otras obras del Nuevo Testamento. Onésimo aparece también en la Epístola a Filemón, mientras que Epafras está relacionado con la comunidad de Colosas. Estos datos ayudan a conocer las redes de comunicación y colaboración existentes entre las primeras comunidades cristianas.[25]
Estructura[editar · editar código]
La Epístola a los colosenses tiene cuatro capítulos y puede dividirse en varias partes. Comienza con un saludo y una acción de gracias por la fe de la comunidad. A continuación desarrolla una extensa reflexión sobre la importancia de Cristo y su relación con la creación y la Iglesia. La segunda mitad del texto contiene advertencias contra determinadas enseñanzas y ofrece instrucciones sobre la nueva vida de los cristianos.[26]
Los últimos capítulos incluyen consejos sobre la vida cristiana, las relaciones familiares, la oración y el comportamiento ante quienes no pertenecen a la comunidad. Finalmente aparecen varios saludos personales y se menciona a diferentes colaboradores de Pablo. La carta termina con una breve petición relacionada con la situación de Pablo y una bendición para los destinatarios.[27]
Importancia[editar · editar código]
La Epístola a los colosenses es especialmente importante por la elevada consideración que presenta de Jesucristo. El texto lo relaciona con la creación, la salvación, la Iglesia y la reconciliación de todas las cosas. El llamado himno de Colosenses 1 es uno de los pasajes más destacados del Nuevo Testamento para el estudio de las primeras ideas cristianas sobre la identidad y la función de Cristo.[28]
La carta también permite conocer algunos de los problemas que afrontaban las primeras comunidades cristianas. Las discusiones sobre prácticas religiosas, tradiciones, normas alimentarias y otras enseñanzas muestran la diversidad de ideas existente en el cristianismo de los primeros siglos. Frente a estas diferencias, el autor insiste en la importancia de permanecer unidos a Cristo y de vivir de acuerdo con los valores de la comunidad cristiana.[29]
Véase también[editar · editar código]
- Pablo de Tarso
- Epístolas paulinas
- Nuevo Testamento
- Colosas
- Epístola a los efesios
- Epístola a Filemón
- Timoteo
- Epafras
Referencias[editar · editar código]
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, introducción: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/0
- ↑ Conferencia Episcopal Española, Sagrada Biblia: Colosenses, capítulo 1: https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/colosenses/
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, introducción: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/0
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, introducción: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/0
- ↑ Encyclopaedia Britannica, Colossians, Epistle to, información sobre Colosas y Epafras: https://en.wikisource.org/wiki/1911_Encyclop%C3%A6dia_Britannica/Colossians%2C_Epistle_to_the
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, introducción: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/0
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, introducción: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/0
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, introducción y capítulo 2: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/0
- ↑ Conferencia Episcopal Española, Sagrada Biblia: Colosenses, capítulos 1-2: https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/colosenses/
- ↑ Conferencia Episcopal Española, Sagrada Biblia: Colosenses, capítulo 1: https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/colosenses/
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, capítulo 1: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/1
- ↑ Conferencia Episcopal Española, Sagrada Biblia: Colosenses, capítulos 1-2: https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/colosenses/
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, capítulo 1: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/1
- ↑ Conferencia Episcopal Española, Sagrada Biblia: Colosenses, capítulo 2: https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/colosenses/
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, capítulo 2: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/2
- ↑ Conferencia Episcopal Española, Sagrada Biblia: Colosenses, capítulo 3: https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/colosenses/
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, capítulo 3: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/3
- ↑ Conferencia Episcopal Española, Sagrada Biblia: Colosenses, capítulo 3: https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/colosenses/
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, capítulos 1-3: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/0
- ↑ Conferencia Episcopal Española, Sagrada Biblia: Colosenses, capítulo 3: https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/colosenses/
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, capítulos 3-4: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/0
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, capítulo 4: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/4
- ↑ Conferencia Episcopal Española, Sagrada Biblia: Colosenses, capítulo 4: https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/colosenses/
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, capítulo 4: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/4
- ↑ Encyclopaedia Britannica, Colossians, Epistle to: https://en.wikisource.org/wiki/1911_Encyclop%C3%A6dia_Britannica/Colossians%2C_Epistle_to_the
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, introducción: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/0
- ↑ Conferencia Episcopal Española, Sagrada Biblia: Colosenses, capítulos 3-4: https://www.conferenciaepiscopal.es/biblia/colosenses/
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, introducción y capítulo 1: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/0
- ↑ United States Conference of Catholic Bishops, Carta a los Colosenses, introducción: https://bible.usccb.org/es/bible/colossians/0